+++ Esta es Britney Spears, con un pedo como una venta, en la entrega de no se qué vainas de premios de la MTV:

Esta es Amy Winehouse, con un pedo como una venta una planta más alta, en una actuación en la tele.

Dos mozas que no llegan a los 30, borrachas en escena.

La diferencia es que Britney no puede hacer bien lo que se suponía que debía hacer, que era bailar divinamente de la muerte mientras movía los labios al compás de la música enlatada. Ojo, que no deja de ser una ejecución admirable para unas neuronas bebidas, pero el mérito del “a pesar” no hace que sea menos prescindible.

No, no me voy a meter con Britney. Voy a dejarla en paz, Chris Croker, don’t worry.

Amy, sin embargo, canta como dios. Borracha, con las pupilas más grandes que su moño, canta como dios.

Con las tripas, con las entrañas, con el culo y con el estómago. Cuando yo bebo, mi ejecución técnica es peor, pero mi interpretación es mejor, o eso creo yo (a lo mejor tengo un montón de gente aterrorizada en la habitación de al lado, pero eso es difícil saberlo, en este bendito paraíso de la boca cerrada).

Pero claro, nada que ver con esta mujer (qué más quisiera yo) , que hace MÚSICA.  Lo que es la música para mí. Lo que hace que el soul se llame soul. La prueba que los teólogos no aceptarían de la existencia del alma, y tal vez la única que yo podría llegar a creer.

No sé cuánto nos durará Amy. Creo que tiene un problema con las drogas y el alcohol. No me da la sensación de que controle exactamente cuándo las toma porque quiere y cuando las toma porque las necesita. Tal vez mañana abra el periódico y me lleve un disgusto. Porque sí, me voy a disgustar si le pasa algo.

No me gusta nada el rollo de los malotes de diseño, que transmiten rebeldía ante la autoridad mientras muestran con ostentación prendas que llevan bien visible el logo de grandes multinacionales. Pero Amy está ahí, con su peluca enorme, su nariz a lo Barbra Streisand y sus vestidos años 60. Sin logo. No logo. ¿ Quién va a quere asociar su imagen de marca a una tía que no parece capaz de hacernos comprar más que discos y bourbon?

Quizás me fascina porque parece que se la pela toda la enorme maquinaria en la que está metida. Quizás me fascina por simpatía hacia mi propia tendencia autodestructiva (que no alimento, y que mantengo sujeta gracias a esa cualidad cerebral de la que me aconsejan deshacerme). Quizás solo porque me gustan las mezzo-soprano mucho más que las voces agudas (salvo la de mi adorada Cyndi Lauper, quien también me dio siempre la sensación de hacer lo que se le ponía en las narices).

Quizás me fascina por lo mismo que me atrae de los vídeos de youtube en los que aparece el vecino de al lado cantando el Numa Numa, o en el instituto jugando con el sable láser.

Parece tan tangible…

Emblogado aquí.

Deep Space Nine

Marzo 20, 2008

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2008

Enero 2, 2008

+++ Un año que empieza es como un bebé que nace.

Algunos nacen perfectos, y llenan de esperanzas a quienes los vieron llegar. Otros vienen acompañados de dificultades, malas noticias, dolor.

Pero eso no tiene por qué hacerlos feos. Un bebé, igual que un año, será lo que nosotros hagamos de él.


Feliz 2008, Rapunzell.

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Alegría

Diciembre 26, 2007

+++ Generalmente, las narradoras orales trabajamos sobre repertorio que nosotras mismas elegimos. Leíste o escuchaste una historia que llamó tu atención, tocó alguna fibra interior o te despertó ganas de jugar con ella… Eso es lo habitual.

En ocasiones, sin embargo, trabajas por encargo. Una editorial, por ejemplo, te pide que prepares una actuación sobre uno de sus títulos para una función en un conocido centro comercial. Vamos a correr un tupido velo sobre lo que opino de la competencia de la gente que organiza tales eventos en el conocido centro comercial y voy a centrame en la preparación del material.

Cuando, como en esta ocasión, no eliges tú el título, te tienes que inventar la motivación. Y a veces, aunque el cuento te guste, no es fácil, porque no es la historia que elegirías para contar. “El Petirrojo”, de Federico Delicado, es un bonito cuento intimista (muy, muy apropiado para un centro comercial en Navidades, claro que sí… Estooooooo… no, no, dije que iba a hablar de otra cosa). Pero no hubiera sido mi primera elección, y le encontraba dificultades.

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“El petirrojo” es la historia del sueño de una niña que no es como las demás. Las ilustraciones dejan claro que algo ocurre con su rostro, que es distinto, raro. Pero no queda claro si a sus rasgos extraños va unida alguna otra circunstancia especial.

- Claro que sí- me dice otra narradora, enteradísima ella.- Es claramente síndrome de Down. Por eso, el maestro de su sueño es “como un duende”, también con síndrome de Down…

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Joder, qué facilidad para verlo todo tan claro. Yo no estoy tan segura. Decido investigar más, pero en internet no hay reseña o crítica que me ilumine sobre esta cuestión. Exploro más el libro. En la dedicatoria casi escondida entre los editado por y publicado en aparecen estas palabras. “Para Niche y Bubulina. Y a la alegría de Michel Petrucciani”.

Niche y Bubulina no dan mucho de sí, pero Michel Petrucciani parece prometedor.

Voilá.

Síndrome de Down. Joder, qué atrevida es la ignorancia.

Este tipo es Michel Petrucciani.

Petrucciani  padecía osteogénesis imperfecta, una grave enfermedad ósea. Nunca superó el metro de altura, lo que no le impidió estar a la altura de los grandes del jazz. Las malformaciones pulmonares asociadas se lo llevaron por delante con sólo 36 años.

Afortunadamente, quedan sus grabaciones y unos cuantos vídeos en youtube para que membrillas como yo, que casi no han escuchado jazz moderno, puedan alegrarse el día y las orejas.

A veces su propia diferencia pueden abrumar el espíritu de un niño, frágil como un petirrojo. A veces, sólo es necesario que otro diferente aparezca en sus sueños para que sientan la alegría de volar.

Una cuentacuentos es una intérprete, una traductora de los universos de otros. Nosotras también hacemos volar a los petirrojos. Como la alegría de Michel Petrucciani.

+++ WoW está de mantenimiento. No me quedas más remedio que entretenerme con algo distinto mientras me acabo el café… Buen momento para actualizar el blog y hablar de mis minivacaciones.

Athair ha tenido muy mala suerte este año con sus planes de buceo, y desde abril no había tocado el neopreno más que para cambiarlo de armario. Yo no tengo neopreno propio, pero sí un título Open Water nuevecito y muchas ganas de bucear otra vez. Además, nunca habíamos buceado juntos, y eso había que arreglarlo. Rapunzell pertrechada para el buceo. Me cambia un poco la cara.

Como Imperator celebraba su cumpleaños con Pou y Teablogger el sábado (gran fiesta, chicos), Athair y yo decidimos retrasar nuestro proyectado fin de semana. Así es como el viernes cayó en domingo, que fue nuestra fecha de salida, y nuestro domingo en martes. Un fin de semana en laborables :)

El calendario estaba arreglado, pero el inconveniente era que aun no sabíamos muy bien dónde ir. Todavía no hemos buceado mucho, y las referencias que teníamos de centros y zonas no eran ni precisas ni amplias. Invertí un par de días en Internet buscando una combinación “área de buceo interesante-centro de buceo sin advertencias en contra en su propia página web-alojamiento económico”. Y lo encontré.

Alicante tiene la ventaja de no estar muy lejos de Madrid, tener una infraestructura turística amplia y muy buenas zonas para bucear. Este centro, Celacanto (Altea), me llamó la atención por ofrecer inmersiones en la Llosa de Benidorm, de la que había leído maravillas. La información que me dieron por teléfono fue muy completita (nada que ver con Buceo La Herradura (Granada), donde la inmersión fue muy bonita pero la atención previa fue desastrosa) y los precios no estaban mal: 25 € por inmersión sin alquiler de equipo y 39 € con él.

Además, tienen un acuerdo con un hostal, Bonaire Habitaciones, que aunque está algo lejos del puerto es un alojamiento sencillito y agradable.

Las inmersiones fueron un acierto. Habíamos reservado tres, dos el lunes y una el martes. Y porque no tenían más, que nosotros íbamos con el propósito de comernos el mar a golpe de regulador. Primera y tercera en isla Mediana, segunda en la Llosa de Benidorm.

Lo flipante es que el nombre de las zonas no engaña. Aunque el centro está en Altea y la embarcación sale desde allí, Este horror es Benidormlas zonas de buceo están justo enfrente de Benidorm, que ofrece un paisaje tipo Chicago pero en pequeño, cutre y mal ubicado. Benidorm debe de ostentar el record de espacio costero con un planeamiento urbanístico más imbécil y depravado. Edificios de más de 20 plantas, uno junto a otro, formando una muralla frente al mar. Y , a unos minutos en barca de ese horror, una zona de buceo preciosa. Flipante.

Lástima que mi inmersión en la Llosa no fuera tan buena como podría haber sido. Desde que entré en el agua tuve la sensación de que, o bien la válvula del regulador estaba demasiado abierta, o bien mi equipo perdía aire por algún sitio. Constantemente oía el mismo ruido que suena cuando espiras, aunque mi respiración estuviera en pausa. Y me entraba suficiente aire en el cuerpo para que respirara yo y mi compañero, por lo menos.

A estas alturas aun no sé si tenía razón o se trataba de una percepción fantasma, porque el guía insistió en que mi consumo era normal, pero yo notaba una clara diferencia en el mismo equipo que había estado manejando en una inmersión apenas dos horas antes. Vete a saber. En fin, que no buceas igual de contenta cuando piensas que vas a tener que volverte arriba justo cinco minutos antes de que todo el resto del grupo vea ese maravilloso pulpo en movimiento…

Pulpo. Vivo y crudo. O eso dicen, yo aun no puedo dar fe.

Porque es que no hay manera, oyes. Tó dios viendo pulpos como si de una sidrería asturiana se tratase, y yo ni uno. Bueno, sí, uno enrolladito en una hendidura, pero no es igual. No es mala suerte, sino la época. En septiembre, los machos están missing y las hembras ocultas en el nido, vigilando la puesta. Mal mes.
Pero la primera inmersión en Isla Mediana fue muy buena. Y la tercera, en el mismo sitio, aun mejor. Una maravilla. No sólo había un montón de peces, sino que yo, a base de tabla de identificación, me estoy haciendo ya con las especies. Mojarras (Diplodus vulgaris), julias(Coris julis), pez fredi (Thalassoma pavo), morenas (Muraena helena), tres colas (Anthias anthias)… Y muchos más :) Thalassoma pavo

Gracias a un compañero del grupo con pinta de llevar más mili en el cuerpo que Cousteau, me enteré de unas cuantas curiosidades de las castañuelas (Chromis chromis)y sus hábitos de reproducción, así como de unas algunas particularidades de la fotografía submarina.

Al parecer, lo peor que hay para el equipo de un fotógrafo subacuático es una separación matrimonial y una ex-mujer tan aficionada a bucear como tú. El pobre aun echa de menos su cámara de vídeo sumergible, criaturica.

Mi primera vaquita suiza…

Bucear con Athair, además, es de lo más seguro. Te revisa el equipo diecisiete veces y va pendiente de los gadgets en todo momento. Bucear es muy bonito, pero aun lo es más cuando lo haces con personas cercanas, porque tienes la ocasión de comentar la jugada después durante días o meses. Si además te fías de tu compañero, mejor que mejor. La verdad es que la tercera inmersión en Altea y la que hice en La Herradura con Imperator han sido las mejores hasta ahora. Quiero bucear más con vosotros, chicos.

Y también es importante fiarte de tu guía. En la tercera inmersión nos condujo Rebeca (Curro, su hermano, lo hace bien bien, pero lo pasé mejor con ella) y formamos grupo con dos mozos que estaban realmente peces, pero en el mal sentido. Las criaturicas acababan de hacer el curso y aun se veían muy torpes (sí, eso lo digo yo que llevo 9 inmersiones. En estos niveles un par de experiencias más marcan la diferencia) .

Uno de ellos se quedó sin aire, no sé por qué, y Rebeca tuvo que acompañarlo arriba dándole aire con su octopus (un segundo regulador que se acopla a la botella para darle aire de emergencia a aun compañero que no tiene) . Y todo la mar de bien. Te sientes segura en una actividad (y créanme, señores y señoras, esta saltimbanqui ha visto su trocito de mundo en esto) no cuando no hay problemas, sino cuando los hay y ves que las soluciones previstas realmente funcionan.Uso del octopus.

En fin, que una maravilla. Athair y yo nos lo pasamos en grande y estamos deseando repetir. Ir de viaje con él es una experiencia estupenda, y muy divertido, incluso en un viaje de carretera largo. Pero además tiene esos rasgos que distinguen a los grandes del resto de la Humanidad. Véase.

Cuando el lunes hicimos las dos inmersiones por la mañana, acabamos realmente reventados. Athair me miró, con lo ojos cargados de sueño, y me dijo .

- ¿Y si pasamos de la comida y nos vamos directamente al dormir la siesta? Ya merendaremos después…

Que son algunas de las palabras más sensatas que he oído en mi vida :)

[Aquí, Emblogado]

La mierda del dinero

Agosto 30, 2007

+++ El dinero es un invento estupendo. Permite que yo pueda adquirir tu vaca sin que necesariamente tu tengas que aceptar mis cuarenta salmones ahumados a cambio. Se puede incluso guardar bajo el colchón, cosa poco recomendable en el caso de los salmones, y poco practicable en el de la vaca. Es transportable, fumigable, apilable, enterrable, convertible e incluso te puedes hacer un collar con él o practicar la natación, como el tío Gilito. [continuará]

Cabeza a pájaros

Agosto 21, 2007

+++ Supongo que sí, que para algunas cosas mi cabeza sigue estando llena de pájaros. Como entonces, cuando escribimos las viejas entradas de aquel blog secreto que los dos compartíamos, y que hoy han aparecido entre unas viejas copias de seguridad.

Como entonces, cuando me dijo que cada vez que escuchaba esa canción de Depeche Mode pensaba en mí. Que esa era nuestra canción para él, y que nunca podría escucharla sin pensar en mí.

Después tuvimos otras canciones, pero  Depeche Mode, que nunca había sido un grupo muy significativo para mí, comenzó a serlo.

Es uno de mis recuerdos más bonitos. Porque, a pesar de ser muy práctica para algunas cosas, tengo la cabeza llena de pájaros. Y es muy bello que te digan que eres tan especial que una canción importante, un grupo importante para una persona, pasa a pertenecerte. Pasa a tener tu cara y tus manos y tu voz.

Gracias por eso, Imperator. Y por Crowded House. Y por Electra, aquel extraño y apasionante experimento.  Gracias porque me sentí especial y única, no “la chica que ocupaba el hueco de tu interés” en ese momento.  Gracias por hacerme sentir que Depeche Mode era yo, y por hacerme sentir que siempre lo sería.

El hijo de los duendes

Agosto 3, 2007

+++ (Cuando era pequeña, tenía un libro en el que aparecía este cuento. El libro se perdió, pero no su recuerdo. A veces pienso en los duendes y sonrío. A veces es una sonrisa alegre.)

Érase una vez un matrimonio de campesinos adinerados que vivían contentos, pues la fortuna les había sonreído con buena salud, abundantes cosechas y amables vecinos. Su felicidad fue completa el día en que tuvieron a su primer hijo, y entonces se consideraron las peronas más afortunadas del mundo.

Pero una noche, cuando el niño contaba apenas con dos años de edad, su madre escuchó un ruido en la habitación. Tuvo el presentimiento de que algo malo ocurría, y se levantó de la cama sobresaltada. Encendió una vela, se acercó a la cuna y comenzó a chillar.

En el lugar donde antes dormía un precioso niñito rubio de piel dorada, había ahora una repugnante criatura de piel verdosa, arrugado como un viejo, pelo grueso como el de un erizo y uñas largas como las de un topo.

Duende
Los vecinos acudieron al oír los gritos de los desconsolados padres. Una mujer muy anciana examinó al ser que reposaba en la cuna.

- A tu hijo se lo han llevado los duendes. A veces ocurre. Una madre duende con su hijo a la espalda se acerca a mirar, ve lo feo que es el suyo en comparación con el tuyo y… Bueno, te ha dejado a su cría. Mátalo, es lo mejor que puedes hacer.

El campesino, furioso, se dispuso a acabar con la cría de duende, pero su mujer se interpuso.

-¡No!-exclamó.- Es sólo un bebé. Cuidaré de él. Ojalá que quien tenga ahora a mi niño se compadezca de él y haga lo propio.

Y así lo hizo. En contra de las protestas de su airado marido, la campesina se obstinó en sacar adelante aquella criatura. pero no fue fácil. Por más que intentaba hacerle beber leche o comer papilla, el bebé duende no aceptaba nada.

- Sólo comen sabandijas y ratones-le dijo la vieja.- Déjalo morir de hambre, mujer, no te esfuerces por una criatura del demonio.

El bebé duende estaba cada día más flaco y débil, y la muerte se acercaba a él poco a poco. La campesina lo intentó, pero no fue capaz de dejarlo morir. Haciendo de tripas corazón, empezó a arrastrase por el suelo buscando escarabajos, babosas, ratones, toda clase de sabandijas asquerosas con las que alimentar al pequeño demonio. Y el duende las devoró con avidez en cuanto las tuvo delante, como si fueran caramelos. Y comenzó a ganar peso.

Pero seguía siendo feo como el demonio. El campesino enfermaba cada vez que lo veía y se acordaba de su hijito de cabello rubio y ojos azules, y se ponía furioso cuando veía a su mujer dedicarle tanto tiempo a aquel esperpento cuya raza le había arrebatado a su niño.

Se enfadaba y le gritaba, e incluso amenazó con pegarle, pero su mujer se interpuso y recibió los golpes en su lugar. El campesino, frustrado, no volvió a intentarlo, pero pasaba los días y las noches maldiciendo a la loca su mujer, a pesar de lo mucho que la amaba. La pobre campesina sentía que había perdido a su marido además de a su hijo, pero continuó alimentando y cuidando al hijo de los duendes como si fuera el suyo propio. “Tal vez alguien haga lo mismo por mi pobre niño allí donde esté”.

Un día, el campesino sorprendió a su mujer proponiéndole un paseo por el campo. “Como cuando éramos novios. Puedes traer al pequeño, así le da un poco el aire”. La campesina se puso muy contenta, envolvió al duende en una mantita y, con él en brazos, corrió a donde la esperaba su marido. El campesino tomó el sendero que llevaba hacia la parte alta de las montañas. Era un día soleado y caluroso, y la mujer jadeaba cada vez más.

- Yo llevaré al niño.- le dijo su marido.-No quiero que te canses.

Apenas habían andado unos pasos, cuando el campesino fingió tropezar y arrojó al duende por el acantilado. Pero cuando se puso en pie, satisfecho, vio a su esposa magullada y arañada por las zarzas a las que se estaba sujetando, pero con el bebé sano y salvo en su mano. Enfurecido, el hombre dio media vuelta y no volvió a dirigirle la pelabraa su mujer en varios meses.

El tiempo pasó, el niño duende fue creciendo. Cada día era más feo. La campesina sentía crecer la tristeza en su corazón, pero no permitía que nadie le hiciese daño. Los vecinos murmuraban que se había vuelto loca, que era una bruja, que no tenía remedio. Su marido, que aun la quería, no era capaz de dirigirle una palabra de cariño mientras siguiera acunando esa cosa en su regazo…

Una tarde, la mujer tuvo que salir al pueblo, y dejó al pequeño en casa. Cuando regresó, vio una columna de humo recortarse en el cielo. Su cabaña ardía por los cuatro costados, la gente rodeaba la escena sin hacer nada.

-¡El niño! ¿Dónde está el niño?

Sin que su marido pudiese detenerla, se abalanzó hacia las llamas y penetró en la casa. Cuando salió, su pelo había ardido y sus manos estaban quemadas, pero el niño duende estaba sano y salvo en sus brazos.

-¡No lo aguanto más!-gritó su marido.- ¡Pensé que entrarías en razón, pero tú no piensas más que en esa criatura del diablo! ¡Quédate con él y que te aproveche!

Y dejando a su mujer hecha un mar de lágrimas, emprendió el camino que lo alejaría para siempre de su hogar.

Cuando llevaba un buen rato caminando, vio venir hacia él un muchacho rubio, de unos siete años.

-¡Oh, tu tendrías la edad de mi hijo si no lo hubieran raptado los duendes!.- se lamentó

-Soy tu hijo.- contestó el muchacho. -Pero no estoy vivo gracias a ti, sino a la compasión de mi madre.

La hembra de duende que me llevó de vuestro lado nunca dejó de vigilar cómo tratabais a su hijo, y se comportó conmigo en consecuencia. Casi muero de hambre al principio, pues no me daban más para comer que babosas y sanguijuelas, pero cuando mi madre alimentó al bebé duende, me consiguieron pan y leche. Cuando tú arrojaste al bebé duende por el precipicio, la hembra duende me tenía suspendido sobre el vacío, esperando a que su bebé cayera para soltarme a mí también. Pero mi madre arriesgó su vida para salvar la de la cría de los duendes, y salvó la mía también.

-¿Y por qué tienes el pelo chamuscado…?- empezó apreguntar el campesino. Pero antes de terminar de hablar ya sabía la respuesta.

-Mientras tú terminabas de preparar el incendio de tu casa, los duendes acumilaron leña para una hoguera. Cuando el incendio comenzó, la prendieron y me arrojaron dentro. Pero mi madre entro a buscar al duendecito antes de que sufiera daño, y así salvó mi vida también.

El campesino no esperó a oír más. Cogió al niño en brazos y echó a correr hacia su casa. Cuando llegó allí, su mujer aun lloraba por haberlo perdido todo. El campesino se arrojó a a sus pies pidiéndole persón, y el niño abrazó a su madre, que no dejaba de dar gracias al cielo por devolverle a su hijo perdido.

En cuanto al niño duende… desapareció. Seguramente volvió con los suyos. Con los duendes, y su extraño sentido de la justicia.

[Emblogado] 

Encaja como puedas

Agosto 1, 2007

+++ Con calzador, si es necesario.

Cuando se produce un fenómeno, y este es observado, averiguamos varias cosas. No sólo sobre el fenómeno en sí.

Por ejemplo, averiguamos en qué cree el observador y en qué no. Ilustraré esto con un par de ejemplos.

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Caso número 1.

Imaginad que me presentan una medium. Esta mujer me asegura que los espíritus tienen un mensaje muy importante para mí, y que es de vital importancia que me sea transmitido.

- El espíritu de tu bisabuela me ha hablado, y quiere que sepas que…

A lo que yo respondo:

- Se me ocurren dos razones para que digas eso. Una, estás loca. Dos, eres una mentirosa.

Si unos años después le cuento esta anécdota a un amigo, y le dejo claro que no hay más opciones que la locura o la mentira para la espiritista, mi amigo puede extraer varias conclusiones.

Y una de ellas será que yo no creo que sea posible la comunicación con los espíritus. Porque no le doy la mínima oportunidad de que sea cierto.
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Caso número dos.

Un joven de 20 años aparece en la cena de su familia, católica practicante, y les dice:

- “Ayer fui a rezar a la iglesia porque estaba confuso. Ante mí apareció un halo de luz blanca, y la voz de Dios me habló y me dijo lo que debía hacer, palabra por palabra. La voz más hermosa que he escuchado nunca…”

Inmediatemente, meten al muchacho en una ambulancia y se lo llevan al médico. A lo mejor después se lo llevan a ver al cura, pero lo primero es lo primero…

Y así sabemos la fe que tiene realmente esa familia en el poder de la oración para comunicarse con Dios. Consideran las probabilidades de que ese poder sea real bastante más bajas que las de padecer esquizofrenia.

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Hace poco he conocido la auténtica importancia que tres personas cercanas le conceden al amor y la amistad. Dos de ellas no pensaron que fuera posible pasarlo realmente mal por perder la amistad de alguien, y sólo admitieron otras motivaciones relacionadas con los celos o el sexo. La tercera piensa de forma distinta.

Lo fundamental aquí no es si las dos primeras tienen o no una opinión equivocada. Errores se cometen a diario, y no tienen por qué influir de manera significativa en nuestra vida. La verdad de un acontecimiento está sujeta a discusión y a diferentes opiniones. Lo que llama la atención es lo que su argumentación revela acerca de ellos mismos

Esas personas viven en un mundo donde no cabe la posibilidad de amar tanto a alguien, de valorar tanto su amistad, que realmente te duela perderla. Que te duela pensar que ha podido ser mentira.

Quizás su mundo sea lugar vacío y estéril donde las relaciones han de estar basadas en la posesión y el orgullo, en el intercambio de bienes y servicios, en las obligaciones, los sacrificios y la dependencia. O quizás piensan que es posible un mundo mejor donde los afectos son básicos y profundos, pero no está a su alcance. Como los milagros, solo pueden ser reales si no suceden cerca…

Por otra parte, es posible que la tercera persona esté en lo cierto al pensar como piensa acerca de lo ocurrido, es posible que no. No se trata de eso. Se trata de qué posibilidades es capaz de contemplar.

Si alguna vez me dice “yo soy tu amigo”, sabré que realmente le confiere valor a esas palabras. Que para él la amistad es lo bastante importante como para no necesitar más razones para llorar su pérdida.

Me alegro de que mi mundo sea también el suyo :)

[Emblogado]