+++ Days like this, Van Morrison.

Mientras dure.

+++ Crisis económica. Mis posibilidades de introducirme en nuevos sectores formativos se han visto truncadas por el acojone general. En estos tiempos de lluvia, las empresas quieren apostar por perfiles conocidos, y no arriesgarse con curriculum pintorescos.

Cuando las cosas van mal, las corrientes económicas y sociales dependen de la pequeña y atemorizada mente individual como nunca. Todos quieren proteger su culo, y los culos se salvaguardan mejor con un “pues yo hice lo de siempre, no sé qué pudo salir mal”. Aunque todos, los que hablan y los que escuchan , intuyen o saben que el problema es precisamente ese, que se ha hecho lo de siempre. Pero ya se sabe, yo compro tu pequeña mentira y otros comprarán la mía, y si nos quedamos muy quietecitos y no hacemos nada raro, estaremos también en la foto del año que viene. Así que la inercia al cambio crece. No es que sea una catástrofe: el viento a veces sopla a favor y a veces en contra, pero la coincidencia temporal ha sido desafortunada.

Por otra parte, aquellos sectores en los que estoy bien asentada ven decrecer sus presupuestos. Las bibliotecas dependen de los ayuntamientos, y los ayuntamientos dependen del ladrillo para financiarse. No tengo que explicar más.

Algo mucho más preocupante y de lo que poco se habla: la crisis bancaria afecta no sólo a bancos, sino también a cajas de ahorro. Las cajas no levantan pasiones entre accionistas llorosos cuando sus beneficios se recortan drásticamente. Simplemente, no hay accionistas. Los beneficios de las cajas se destinan a obras sociales, que es la razón por la que mi dinero sigue en Caja Madrid a pesar de que el servicio es una mierda.  Eso es lo que se va a recortar, la obra social.

Muchas intervenciones que se realizan con población desfavorecida, ancianos, personas con deficiencias mentales, etc se van a ver mermadas. Ignoro las cifras de afectados o cuánto costará realmente la broma en términos de usuarios o puestos de trabajo. Pero muchos proyectos que se financiaban con esos beneficios de las cajas se terminarán (por si no fuera poco palo el fin de los fondos de cohesión), muchos asalariados irán a la calle (ya están empezando los bailes de curriculum en mi correo) y muchos freelance serán menos contratados. Que es donde entro yo.

¿Y qué he de hacer yo en este invierno de nuestro descontento?

Rapunzell no tiene pajolera idea de hacer negocios. Es la persona más patética para venderse a sí misma que podáis conocer, y sólo se las ha arreglado para sobrevivir por su cuenta porque su trabajo es bueno y porque es una persona bastante de fiar.

Pero, lo quieras o no, cuando llevas unos años buscándote las castañas por libre se te ocurren ideas. Y estas son las mías.

Manual invernal para Rapunzell y otros seres de ficción, o cómo se hace para congelarse provechosamente cuando vienen las heladas:

  1. Lo que debería hacer cualquier empresa. En primer lugar, tirar de reservas. Si no has sido tan ingenuo de vivir al día y tenías claro que hay ciclos económicos, las tienes. Es absurdo mandar a la mierda toda tu estructura en cuanto asoma el seis de bastos o bajar la calidad de los servicios como si no hubiera mañana.
  2. En segundo lugar, prescindes de lo accesorio para reducir gastos. Lo accesorio no es necesariamente lo que más dinero cuesta, ojo, lo accesorio es lo ACCESORIO. Este es un buen momento para sentarse a pensar cuánto de lo que llevas encima es lastre, y cuanto es estructura.
  3. Ya que hay menos actividad, tienes menos presión y más tiempo. Ese tiempo se puede invertir en tu propia planificación y en tu propia formación. En pensar hacia dónde tienes que moverte y qué necesitas para llegar hasta allí. En la vida diaria, lo urgente no deja tiempo para lo importante. Bueno, con la crisis hay un montón menos de asuntos urgentes que atender, je.
  4. Fortalecer tus redes, las personales y las profesionales. Podar ramas secas que ya no pintan nada y hacer crecer otras que sean significativas. En estos momentos en los que todos estamos un poco mosqueados con qué va a pasar, es el momento de hacer pelillos a la mar con la gente que nos importa y concentrar nuestros esfuerzos en ayudarnos mutuamente. En términos de negocio, se trata de hablar con las personas con las que hemos generado una buena relación de confianza en estos años y ofrecernos a rebajar presupuestos, aportar ideas o simplemente apoyarles como podamos. Al fin y al cabo, entre perder el tiempo u ofrecerlo a un buen cliente que lo está pasando mal hoy, lo segundo es más razonable.

Todo esto son estupendas reflexiones en voz alta que se me han ido ocurriendo mientras escribía, y que ni mucho menos he llevado todavía a la práctica. Lo creáis o no, esto iba a ser un post sobre cómic y películas.Pero Noviembre se acerca, y empiezan a verse claras las líneas del año. Mejor pensar sobre ello.

Post que iba a terminar, redondo y literario, con una sonrisa ante la promesa de los rayos del sol de York en el verano.

Aqui donde lo veis, acaba de inventar la Termomix...

Aquí donde lo veis, además acaba de inventar la Termomix...

Pero que en realidad va a terminar con una referencia a los inviernos largos de la era de las cavernas, y la imagen de un tipo forrado de mugre y pieles, que sale de la cueva en la que ha pasado metido los últimos seis meses, con los ojos heridos por el sol recién retornado, y los dientes hechos migas de comer carne seca.

Y que lleva un nuevo modelo de lanza en la mano. :)

Probando…

Octubre 1, 2008