Fin de semana en días laborables
Septiembre 6, 2007
+++ WoW está de mantenimiento. No me quedas más remedio que entretenerme con algo distinto mientras me acabo el café… Buen momento para actualizar el blog y hablar de mis minivacaciones.
Athair ha tenido muy mala suerte este año con sus planes de buceo, y desde abril no había tocado el neopreno más que para cambiarlo de armario. Yo no tengo neopreno propio, pero sí un título Open Water nuevecito y muchas ganas de bucear otra vez. Además, nunca habíamos buceado juntos, y eso había que arreglarlo. 
Como Imperator celebraba su cumpleaños con Pou y Teablogger el sábado (gran fiesta, chicos), Athair y yo decidimos retrasar nuestro proyectado fin de semana. Así es como el viernes cayó en domingo, que fue nuestra fecha de salida, y nuestro domingo en martes. Un fin de semana en laborables
El calendario estaba arreglado, pero el inconveniente era que aun no sabíamos muy bien dónde ir. Todavía no hemos buceado mucho, y las referencias que teníamos de centros y zonas no eran ni precisas ni amplias. Invertí un par de días en Internet buscando una combinación “área de buceo interesante-centro de buceo sin advertencias en contra en su propia página web-alojamiento económico”. Y lo encontré.
Alicante tiene la ventaja de no estar muy lejos de Madrid, tener una infraestructura turística amplia y muy buenas zonas para bucear. Este centro, Celacanto (Altea), me llamó la atención por ofrecer inmersiones en la Llosa de Benidorm, de la que había leído maravillas. La información que me dieron por teléfono fue muy completita (nada que ver con Buceo La Herradura (Granada), donde la inmersión fue muy bonita pero la atención previa fue desastrosa) y los precios no estaban mal: 25 € por inmersión sin alquiler de equipo y 39 € con él.
Además, tienen un acuerdo con un hostal, Bonaire Habitaciones, que aunque está algo lejos del puerto es un alojamiento sencillito y agradable.
Las inmersiones fueron un acierto. Habíamos reservado tres, dos el lunes y una el martes. Y porque no tenían más, que nosotros íbamos con el propósito de comernos el mar a golpe de regulador. Primera y tercera en isla Mediana, segunda en la Llosa de Benidorm.
Lo flipante es que el nombre de las zonas no engaña. Aunque el centro está en Altea y la embarcación sale desde allí,
las zonas de buceo están justo enfrente de Benidorm, que ofrece un paisaje tipo Chicago pero en pequeño, cutre y mal ubicado. Benidorm debe de ostentar el record de espacio costero con un planeamiento urbanístico más imbécil y depravado. Edificios de más de 20 plantas, uno junto a otro, formando una muralla frente al mar. Y , a unos minutos en barca de ese horror, una zona de buceo preciosa. Flipante.
Lástima que mi inmersión en la Llosa no fuera tan buena como podría haber sido. Desde que entré en el agua tuve la sensación de que, o bien la válvula del regulador estaba demasiado abierta, o bien mi equipo perdía aire por algún sitio. Constantemente oía el mismo ruido que suena cuando espiras, aunque mi respiración estuviera en pausa. Y me entraba suficiente aire en el cuerpo para que respirara yo y mi compañero, por lo menos.
A estas alturas aun no sé si tenía razón o se trataba de una percepción fantasma, porque el guía insistió en que mi consumo era normal, pero yo notaba una clara diferencia en el mismo equipo que había estado manejando en una inmersión apenas dos horas antes. Vete a saber. En fin, que no buceas igual de contenta cuando piensas que vas a tener que volverte arriba justo cinco minutos antes de que todo el resto del grupo vea ese maravilloso pulpo en movimiento…
Porque es que no hay manera, oyes. Tó dios viendo pulpos como si de una sidrería asturiana se tratase, y yo ni uno. Bueno, sí, uno enrolladito en una hendidura, pero no es igual. No es mala suerte, sino la época. En septiembre, los machos están missing y las hembras ocultas en el nido, vigilando la puesta. Mal mes.
Pero la primera inmersión en Isla Mediana fue muy buena. Y la tercera, en el mismo sitio, aun mejor. Una maravilla. No sólo había un montón de peces, sino que yo, a base de tabla de identificación, me estoy haciendo ya con las especies. Mojarras (Diplodus vulgaris), julias(Coris julis), pez fredi (Thalassoma pavo), morenas (Muraena helena), tres colas (Anthias anthias)… Y muchos más

Gracias a un compañero del grupo con pinta de llevar más mili en el cuerpo que Cousteau, me enteré de unas cuantas curiosidades de las castañuelas (Chromis chromis)y sus hábitos de reproducción, así como de unas algunas particularidades de la fotografía submarina.
Al parecer, lo peor que hay para el equipo de un fotógrafo subacuático es una separación matrimonial y una ex-mujer tan aficionada a bucear como tú. El pobre aun echa de menos su cámara de vídeo sumergible, criaturica.
Bucear con Athair, además, es de lo más seguro. Te revisa el equipo diecisiete veces y va pendiente de los gadgets en todo momento. Bucear es muy bonito, pero aun lo es más cuando lo haces con personas cercanas, porque tienes la ocasión de comentar la jugada después durante días o meses. Si además te fías de tu compañero, mejor que mejor. La verdad es que la tercera inmersión en Altea y la que hice en La Herradura con Imperator han sido las mejores hasta ahora. Quiero bucear más con vosotros, chicos.
Y también es importante fiarte de tu guía. En la tercera inmersión nos condujo Rebeca (Curro, su hermano, lo hace bien bien, pero lo pasé mejor con ella) y formamos grupo con dos mozos que estaban realmente peces, pero en el mal sentido. Las criaturicas acababan de hacer el curso y aun se veían muy torpes (sí, eso lo digo yo que llevo 9 inmersiones. En estos niveles un par de experiencias más marcan la diferencia) .
Uno de ellos se quedó sin aire, no sé por qué, y Rebeca tuvo que acompañarlo arriba dándole aire con su octopus (un segundo regulador que se acopla a la botella para darle aire de emergencia a aun compañero que no tiene) . Y todo la mar de bien. Te sientes segura en una actividad (y créanme, señores y señoras, esta saltimbanqui ha visto su trocito de mundo en esto) no cuando no hay problemas, sino cuando los hay y ves que las soluciones previstas realmente funcionan.
En fin, que una maravilla. Athair y yo nos lo pasamos en grande y estamos deseando repetir. Ir de viaje con él es una experiencia estupenda, y muy divertido, incluso en un viaje de carretera largo. Pero además tiene esos rasgos que distinguen a los grandes del resto de la Humanidad. Véase.
Cuando el lunes hicimos las dos inmersiones por la mañana, acabamos realmente reventados. Athair me miró, con lo ojos cargados de sueño, y me dijo .
- ¿Y si pasamos de la comida y nos vamos directamente al dormir la siesta? Ya merendaremos después…
Que son algunas de las palabras más sensatas que he oído en mi vida
[Aquí, Emblogado]


Septiembre 6, 2007 en 7:42 am
Habrá más veces. Nada va a impedirme visitar barcos hundidos.