La mierda del dinero

Agosto 30, 2007

+++ El dinero es un invento estupendo. Permite que yo pueda adquirir tu vaca sin que necesariamente tu tengas que aceptar mis cuarenta salmones ahumados a cambio. Se puede incluso guardar bajo el colchón, cosa poco recomendable en el caso de los salmones, y poco practicable en el de la vaca. Es transportable, fumigable, apilable, enterrable, convertible e incluso te puedes hacer un collar con él o practicar la natación, como el tío Gilito. [continuará]

En cola para leer…

Agosto 25, 2007

1. Tormenta de espadas (tercer volumen de Canción de Hielo y Fuego)_ George R. Martin. (Lectura interrumpida por hurto de bolso hábil, improductivo y muy molesto).

2. Lone Wolf and Cub (1 y 2)_ Kazuo Koike y Goseki Kojima.

3. La pequeña vendedora de prosa_ Daniel Pennac (Relectura, pero hace taaaaaaaaaaaanto tiempo…)

4. Capítulos I, II y III de Paidea_Jaeger (Relectura, pero esta vez con la Wikipedia delante)

Portada de La Flauta de los Pitufos+++ Creo que supe que lo habían reeditado por un link en La Cárcel de Papel.

No le había vuelto a echar la vista encima a este cómic desde que era pequeña y rebuscaba en la sección infantil de la mohosa biblioteca del pueblo. Que sería mohosa, pero tenía un buen surtido de tebeos belgas.

Muchos ya sabréis que los Pitufos son un spin-off de Johan y Pirluit. Uno de esos casos en los que un personaje secundario presenta tales posibilidades que merece un desarrollo propio, y que a veces puede incluso superar a la obra original de la que procede. (En mi opinión, el mismo caso se da con las series de TV Cheers y Frasier. La primera está bien, pero Frasier es colosal.)

La cosa es que los Pitufos funcionaron tan bien que su autor, Peyo , se montó en el franco belga gracias a ellos, aunque acabó un poco resentido por tener su talento y su fama tan ligados a esa serie que apenas podía tocar otros proyectos. Como ya hizo Sherlock Holmes con Conan Doyle, los Pitufos se apoderaron de su autor.

Pero es lo que tienen las ideas geniales. A veces son más grandes que sus autores. He leído más historietas de Johan y Pirluit, por ejemplo, sin que hayan dejado una huella visible en mi memoria. Divertidas, claro que sí, pero no singulares. Los Pitufos, en cambio…

No puedo oír o leer elKetekasko nombre de Azrael sin pensar en Gargamel. No puedo ver una barretina sin pensar en el Gran Pitufo. Un dictador de andar por casa será “el Pitufísimo” (creo que también hay que agradecerle mucho aquí al ingenio de los traductores), un cóndor corre el peligro de que lo bautice mentalmente como “Ketekasko“…

Sin embargo, me da muchos más problemas ver uno de esos artefactos que se emplean para extraer el corcho de una botella de vino. Nunca estoy segura de si es un “sacapitufos” o un “pitufacorchos” …

Pitufo verde, verde pitufoA los pitufos esta duda casi los arrastró a la guerra civil en “Pitufo verde, verde pitufo”. Esa historia, junto con la del Pitufísimo, es mi favorita. Curiosamente, las dos hablan de política.

Porque la política y los Pitufos han sido presentados en más de una ocasión, y hay quien hace incluso una lectura en la que la aldea se presenta como una perfecta sociedad comunista, donde los medios de producción y el trabajo son igualemente compartidos. En la Wikipedia se incluyen algunas observaciones muy divertidas acerca de esto. Transcribo, para felicidad de perezosos y perezosas:

Es necesario remarcar que el autor, voluntariamente o no, plasmó en sus personajes las siguientes cualidades subversivas:

1) Se dan cuatro de los siete pecados capitales en las características de los pitufos; a saber: Soberbia (Filósofo/Gafitas), Pereza (Perezoso), Gula (Goloso), Ira (Gruñón).

2) No existe en los personajes referencia alguna a la familia como núcleo y piedra angular de la sociedad.

3) La comunidad de los pitufos (aldea) es una perfecta imagen de una comunidad viviendo con todos sus seres en una utópica sociedad marxista, en donde no existe el dinero, no existe la familia, no existe la propiedad privada, no existe la religión, y todos los seres son lo mismo (ser genérico real).

4) Gargamel, el villano, vive en un edificio que es muy similar a una Iglesia, y su vestimenta es extraordinariamente similar a la sotana de un cura.

5) Se dice que la barba de Papá Pitufo se parece a la de Karl Marx. Y Papá Pitufo es el único que viste de rojo, el color que se asocia a comunismo.

Y aquí viene la pregunta, que esto es un espacio interactivo.

¿Cuál es vuestra historia y personaje favorito de los Pitufos ?

[Esto mismo, pero Emblogado y resumido]

Plataforma

 

Plataforma es una novela de Michel Houellebecq que nos recomendó la Hereje a Athair y a mí. Desconocía por completo a este escritor, y nadie me había venido a dar la vara acerca de cómo Houellebecq ha revolucionado las letras y el pensamiento modernos gracias a su pluma. Sumamos a eso que a Athair le pareció interesante y ¡voilá! otra prometedora lectura veraniega.

 

Para empezar, una sinopsis del argumento:

 

El protagonista, Michel, ha cumplido cuarenta años. Tiene un trabajo estable como funcionario, una buena posición económica y cultural, nulas relaciones familiares y esporádicas e insatisfactorias relaciones sentimentales. Tras recibir la herencia de su padre, decide disfrutar de unas vacaciones en Tailandia. Las relaciones con sus compañeros de trabajo, con los miembros de su grupo durante el viaje, el turismo sexual, el turismo a secas, el amor, el futuro, los conflictos sociales en Francia, la política de las grandes empresas… Todo, a través de los ojos de Michel.

Mi impresión :

Michel lo observa todo, incluso sus propios momentos de felicidad y desgracia, como un viajero astral que hace turismo dentro de su propia vida. El cinismo, ese estar de vuelta de todo, hace que incluso las frecuentes escenas de sexo (concisas, sugerentes, excitantes y sin embargo con cierta carencia de pasión muy apropiada) den la sensación de una vida gris.

A mí los escritores cínicos me aburren con bastante facilidad, porque la pose “yo sí que sé de qué va esto, y no vosotros, pobres lombrices que aun pensáis que la felicidad es posible” me carga. Pero este tipo consigue que su aire de superioridad cansina, bastante petardo, me dibuje un cuadro en el que las pretensiones occidentales de “tiempo libre en el Tercer Mundo”, el deseo de encontrar pareja, los deseos sexuales, queden todos teñidos de ironía. No a través del personaje, que es un tipo mate y sin sentido del humor, sino del autor.

Claro, como no he leído nada más de este señor, me queda por saber si es un cachondo mental que se ríe de los tristes, quejicas y dolientes burgueses europeos, o si el tipo realmente se identifica con el personaje. Apuesto por lo primero de momento, aunque la Hereje nos advirtió de que este es uno de los libros más optimistas de Houellbecq, así que puede que me equivoque

El estilo, directo, simple y poco pretencioso. Se lee en un plis plás.

Una reflexión interesante acerca del libro y el autor puede encontrarse aquí.

Mí pensar que lo mejor ser:

-Cómo Michel identifica a “la mujer de su vida” con mujer que no tiene tonterías en la cama y le gusta el sexo porque sí, no como herramienta de seducción. Sin que necesite más profundidad emocional para querer acostarse con un hombre. Curioso, y ciertamente sensación de estraño dejá vu.

- La descripción del mundillo empresarial de las agencias de viajes y complejos hoteleros. ¿Cómo de bien documentado estará? ¿Será una aproximación realista?

-El sociólogo del comportamiento en la reunión de empresa. :)

Y mí pensar que lo peor ser:

-El final es muy repentino. No ya para el lector, sino para la propia estructura empresarial, que es lo que me resulta más desconcertante.

En resumen: yo me lo recomendaría a mí misma.

 

(Lo mismo, más conciso, emblogado)

Cabeza a pájaros

Agosto 21, 2007

+++ Supongo que sí, que para algunas cosas mi cabeza sigue estando llena de pájaros. Como entonces, cuando escribimos las viejas entradas de aquel blog secreto que los dos compartíamos, y que hoy han aparecido entre unas viejas copias de seguridad.

Como entonces, cuando me dijo que cada vez que escuchaba esa canción de Depeche Mode pensaba en mí. Que esa era nuestra canción para él, y que nunca podría escucharla sin pensar en mí.

Después tuvimos otras canciones, pero  Depeche Mode, que nunca había sido un grupo muy significativo para mí, comenzó a serlo.

Es uno de mis recuerdos más bonitos. Porque, a pesar de ser muy práctica para algunas cosas, tengo la cabeza llena de pájaros. Y es muy bello que te digan que eres tan especial que una canción importante, un grupo importante para una persona, pasa a pertenecerte. Pasa a tener tu cara y tus manos y tu voz.

Gracias por eso, Imperator. Y por Crowded House. Y por Electra, aquel extraño y apasionante experimento.  Gracias porque me sentí especial y única, no “la chica que ocupaba el hueco de tu interés” en ese momento.  Gracias por hacerme sentir que Depeche Mode era yo, y por hacerme sentir que siempre lo sería.

El hijo de los duendes

Agosto 3, 2007

+++ (Cuando era pequeña, tenía un libro en el que aparecía este cuento. El libro se perdió, pero no su recuerdo. A veces pienso en los duendes y sonrío. A veces es una sonrisa alegre.)

Érase una vez un matrimonio de campesinos adinerados que vivían contentos, pues la fortuna les había sonreído con buena salud, abundantes cosechas y amables vecinos. Su felicidad fue completa el día en que tuvieron a su primer hijo, y entonces se consideraron las peronas más afortunadas del mundo.

Pero una noche, cuando el niño contaba apenas con dos años de edad, su madre escuchó un ruido en la habitación. Tuvo el presentimiento de que algo malo ocurría, y se levantó de la cama sobresaltada. Encendió una vela, se acercó a la cuna y comenzó a chillar.

En el lugar donde antes dormía un precioso niñito rubio de piel dorada, había ahora una repugnante criatura de piel verdosa, arrugado como un viejo, pelo grueso como el de un erizo y uñas largas como las de un topo.

Duende
Los vecinos acudieron al oír los gritos de los desconsolados padres. Una mujer muy anciana examinó al ser que reposaba en la cuna.

- A tu hijo se lo han llevado los duendes. A veces ocurre. Una madre duende con su hijo a la espalda se acerca a mirar, ve lo feo que es el suyo en comparación con el tuyo y… Bueno, te ha dejado a su cría. Mátalo, es lo mejor que puedes hacer.

El campesino, furioso, se dispuso a acabar con la cría de duende, pero su mujer se interpuso.

-¡No!-exclamó.- Es sólo un bebé. Cuidaré de él. Ojalá que quien tenga ahora a mi niño se compadezca de él y haga lo propio.

Y así lo hizo. En contra de las protestas de su airado marido, la campesina se obstinó en sacar adelante aquella criatura. pero no fue fácil. Por más que intentaba hacerle beber leche o comer papilla, el bebé duende no aceptaba nada.

- Sólo comen sabandijas y ratones-le dijo la vieja.- Déjalo morir de hambre, mujer, no te esfuerces por una criatura del demonio.

El bebé duende estaba cada día más flaco y débil, y la muerte se acercaba a él poco a poco. La campesina lo intentó, pero no fue capaz de dejarlo morir. Haciendo de tripas corazón, empezó a arrastrase por el suelo buscando escarabajos, babosas, ratones, toda clase de sabandijas asquerosas con las que alimentar al pequeño demonio. Y el duende las devoró con avidez en cuanto las tuvo delante, como si fueran caramelos. Y comenzó a ganar peso.

Pero seguía siendo feo como el demonio. El campesino enfermaba cada vez que lo veía y se acordaba de su hijito de cabello rubio y ojos azules, y se ponía furioso cuando veía a su mujer dedicarle tanto tiempo a aquel esperpento cuya raza le había arrebatado a su niño.

Se enfadaba y le gritaba, e incluso amenazó con pegarle, pero su mujer se interpuso y recibió los golpes en su lugar. El campesino, frustrado, no volvió a intentarlo, pero pasaba los días y las noches maldiciendo a la loca su mujer, a pesar de lo mucho que la amaba. La pobre campesina sentía que había perdido a su marido además de a su hijo, pero continuó alimentando y cuidando al hijo de los duendes como si fuera el suyo propio. “Tal vez alguien haga lo mismo por mi pobre niño allí donde esté”.

Un día, el campesino sorprendió a su mujer proponiéndole un paseo por el campo. “Como cuando éramos novios. Puedes traer al pequeño, así le da un poco el aire”. La campesina se puso muy contenta, envolvió al duende en una mantita y, con él en brazos, corrió a donde la esperaba su marido. El campesino tomó el sendero que llevaba hacia la parte alta de las montañas. Era un día soleado y caluroso, y la mujer jadeaba cada vez más.

- Yo llevaré al niño.- le dijo su marido.-No quiero que te canses.

Apenas habían andado unos pasos, cuando el campesino fingió tropezar y arrojó al duende por el acantilado. Pero cuando se puso en pie, satisfecho, vio a su esposa magullada y arañada por las zarzas a las que se estaba sujetando, pero con el bebé sano y salvo en su mano. Enfurecido, el hombre dio media vuelta y no volvió a dirigirle la pelabraa su mujer en varios meses.

El tiempo pasó, el niño duende fue creciendo. Cada día era más feo. La campesina sentía crecer la tristeza en su corazón, pero no permitía que nadie le hiciese daño. Los vecinos murmuraban que se había vuelto loca, que era una bruja, que no tenía remedio. Su marido, que aun la quería, no era capaz de dirigirle una palabra de cariño mientras siguiera acunando esa cosa en su regazo…

Una tarde, la mujer tuvo que salir al pueblo, y dejó al pequeño en casa. Cuando regresó, vio una columna de humo recortarse en el cielo. Su cabaña ardía por los cuatro costados, la gente rodeaba la escena sin hacer nada.

-¡El niño! ¿Dónde está el niño?

Sin que su marido pudiese detenerla, se abalanzó hacia las llamas y penetró en la casa. Cuando salió, su pelo había ardido y sus manos estaban quemadas, pero el niño duende estaba sano y salvo en sus brazos.

-¡No lo aguanto más!-gritó su marido.- ¡Pensé que entrarías en razón, pero tú no piensas más que en esa criatura del diablo! ¡Quédate con él y que te aproveche!

Y dejando a su mujer hecha un mar de lágrimas, emprendió el camino que lo alejaría para siempre de su hogar.

Cuando llevaba un buen rato caminando, vio venir hacia él un muchacho rubio, de unos siete años.

-¡Oh, tu tendrías la edad de mi hijo si no lo hubieran raptado los duendes!.- se lamentó

-Soy tu hijo.- contestó el muchacho. -Pero no estoy vivo gracias a ti, sino a la compasión de mi madre.

La hembra de duende que me llevó de vuestro lado nunca dejó de vigilar cómo tratabais a su hijo, y se comportó conmigo en consecuencia. Casi muero de hambre al principio, pues no me daban más para comer que babosas y sanguijuelas, pero cuando mi madre alimentó al bebé duende, me consiguieron pan y leche. Cuando tú arrojaste al bebé duende por el precipicio, la hembra duende me tenía suspendido sobre el vacío, esperando a que su bebé cayera para soltarme a mí también. Pero mi madre arriesgó su vida para salvar la de la cría de los duendes, y salvó la mía también.

-¿Y por qué tienes el pelo chamuscado…?- empezó apreguntar el campesino. Pero antes de terminar de hablar ya sabía la respuesta.

-Mientras tú terminabas de preparar el incendio de tu casa, los duendes acumilaron leña para una hoguera. Cuando el incendio comenzó, la prendieron y me arrojaron dentro. Pero mi madre entro a buscar al duendecito antes de que sufiera daño, y así salvó mi vida también.

El campesino no esperó a oír más. Cogió al niño en brazos y echó a correr hacia su casa. Cuando llegó allí, su mujer aun lloraba por haberlo perdido todo. El campesino se arrojó a a sus pies pidiéndole persón, y el niño abrazó a su madre, que no dejaba de dar gracias al cielo por devolverle a su hijo perdido.

En cuanto al niño duende… desapareció. Seguramente volvió con los suyos. Con los duendes, y su extraño sentido de la justicia.

[Emblogado] 

Encaja como puedas

Agosto 1, 2007

+++ Con calzador, si es necesario.

Cuando se produce un fenómeno, y este es observado, averiguamos varias cosas. No sólo sobre el fenómeno en sí.

Por ejemplo, averiguamos en qué cree el observador y en qué no. Ilustraré esto con un par de ejemplos.

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Caso número 1.

Imaginad que me presentan una medium. Esta mujer me asegura que los espíritus tienen un mensaje muy importante para mí, y que es de vital importancia que me sea transmitido.

- El espíritu de tu bisabuela me ha hablado, y quiere que sepas que…

A lo que yo respondo:

- Se me ocurren dos razones para que digas eso. Una, estás loca. Dos, eres una mentirosa.

Si unos años después le cuento esta anécdota a un amigo, y le dejo claro que no hay más opciones que la locura o la mentira para la espiritista, mi amigo puede extraer varias conclusiones.

Y una de ellas será que yo no creo que sea posible la comunicación con los espíritus. Porque no le doy la mínima oportunidad de que sea cierto.
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Caso número dos.

Un joven de 20 años aparece en la cena de su familia, católica practicante, y les dice:

- “Ayer fui a rezar a la iglesia porque estaba confuso. Ante mí apareció un halo de luz blanca, y la voz de Dios me habló y me dijo lo que debía hacer, palabra por palabra. La voz más hermosa que he escuchado nunca…”

Inmediatemente, meten al muchacho en una ambulancia y se lo llevan al médico. A lo mejor después se lo llevan a ver al cura, pero lo primero es lo primero…

Y así sabemos la fe que tiene realmente esa familia en el poder de la oración para comunicarse con Dios. Consideran las probabilidades de que ese poder sea real bastante más bajas que las de padecer esquizofrenia.

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Hace poco he conocido la auténtica importancia que tres personas cercanas le conceden al amor y la amistad. Dos de ellas no pensaron que fuera posible pasarlo realmente mal por perder la amistad de alguien, y sólo admitieron otras motivaciones relacionadas con los celos o el sexo. La tercera piensa de forma distinta.

Lo fundamental aquí no es si las dos primeras tienen o no una opinión equivocada. Errores se cometen a diario, y no tienen por qué influir de manera significativa en nuestra vida. La verdad de un acontecimiento está sujeta a discusión y a diferentes opiniones. Lo que llama la atención es lo que su argumentación revela acerca de ellos mismos

Esas personas viven en un mundo donde no cabe la posibilidad de amar tanto a alguien, de valorar tanto su amistad, que realmente te duela perderla. Que te duela pensar que ha podido ser mentira.

Quizás su mundo sea lugar vacío y estéril donde las relaciones han de estar basadas en la posesión y el orgullo, en el intercambio de bienes y servicios, en las obligaciones, los sacrificios y la dependencia. O quizás piensan que es posible un mundo mejor donde los afectos son básicos y profundos, pero no está a su alcance. Como los milagros, solo pueden ser reales si no suceden cerca…

Por otra parte, es posible que la tercera persona esté en lo cierto al pensar como piensa acerca de lo ocurrido, es posible que no. No se trata de eso. Se trata de qué posibilidades es capaz de contemplar.

Si alguna vez me dice “yo soy tu amigo”, sabré que realmente le confiere valor a esas palabras. Que para él la amistad es lo bastante importante como para no necesitar más razones para llorar su pérdida.

Me alegro de que mi mundo sea también el suyo :)

[Emblogado]