+++ A veces, el darle la vuelta al objeto que sostienes entre las manos te permite darte cuenta de lo que es.

A veces maldices al perro que se comió tus billetes de avión, para después enterarte por la prensa de que la intensidad del aterrizaje se midió en número de fallecidos. Y sin embargo, te sientes desgraciado, cuando precisamente ese es el día (y ese es el perro, sea cual sea su carácter) en que la fortuna ha llamado a tu puerta.

Por feo que fuera, ese perro ha sido tu buena suerte. Gracias también por ello.

[Emblogado] 

Una respuesta para “Gracias por el lado malo, también.”

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