Apoyo

Julio 31, 2007

+++ Algunas de las mejores caras de la convivencia son difícilmente definibles. No porque lo sean por sí mismas, sino debido a que forman una parte tan esencial de la amistad, de las relaciones personales, que las damos por hechas.

Ayer me preguntaron: ¿Qué es el apoyo para ti?

Y no supe dar una respuesta inmediata, porque no es algo que nunca me haya planteado definir. Sé sin embargo cuándo me siento apoyada y cuando no. Pero eso no es bastante. Así que, reflexionando sobre esas sensaciones, he extraído algunas pistas:

- Me siento apoyada cuando lo que me sucede es trascendente. Si me apoyas y un suceso o proyecto es importante para mí, también lo es para ti. Si lo que me ocurre es algo bueno, mejora el día de la persona que me apoya. Y viceversa.

– Me siento apoyada cuando el comportamiento de terceros hacia mí no pasa desapercibido, y tampoco mi forma de actuar con ellos. Si surge un conflicto importante para mí, y es de esa clase en que no todo el mundo pueda tener razón, quien me apoya se implica. A veces para darme la razón. A veces para quitármela. Se arriesga, no se encoje de hombros y dice “el fútbol es así”.

Si alguien se ha portado bien conmigo, gana puntos. Si yo me he portado bien con alguien, gano puntos. Y también lo contrario. Porque, volvemos a lo mismo, lo que me ocurre y lo que yo hago no le deja indiferente.

- Me siento apoyada cuando percibo interés en conocerme. También cuando hay interés en que yo conozca. Porque lo que pienso y lo que siento también es importante, por ausencia o por presencia.

- Me siento apoyada cuando se me da la confianza de poder tener una mala racha. De poder tener un mal momento. Hay pocas personas con las que me permita ser vulnerable o mostrar debilidad, y esa es una gran prueba de fe en ellos. Con los años, te das cuenta lógicamente de quién ha guardado eso como una muestra de cercanía y quién lo hace para pasar factura o emplearlo como una bala en la recámara. No importa. Sigue siendo un regalo de mi parte a quienes habéis estado allí. Los pequeños desperfectos producidos por las apuestas fallidas no pueden oscurecer la luz que emiten los aciertos.

Y no solo son más los segundos que los primeros. Es que el que haya pinchazos también tiene repercusiones positivas en mi vida, pues las crisis ayudan a fortalecer lo que debe ser fortalecido, y a pasar de lo demás.

- Me siento apoyada cuando caminas a mi lado el día que resplandezco como el sol, pero también el día que soy oscura como un eclipse. Cuando me quieres y tienes fe en que saldré de esta, y no olvidas quien soy y quién he sido mientras duró el buen tiempo. Y puedo mirarte mientras comemos, o mientras paseamos, y recordar quien soy en tu mirada.

- Me siento apoyada cuando buscas qué puedes hacer para ayudar a que la cuesta arriba sea un poco menos cuesta arriba. No es ni siquiera necesario que sea un gran gesto: una bolsa con dos sandwiches, ofrecerse para hacer unas gestiones en la DGT, eso es más que de sobra. Eso es una forma de decirme “sigue saltando del trapecio, nena, porque trabajas con red”. Y es precisamente cuando sabes que hay red, cuando sabes que podrías caer y habría brazos para recogerte, cuando nunca te caes al saltar.

- Me siento apoyada cuando buscas qué puedo necesitar yo, en lugar de conformarte con darme lo que te sobra a ti.

Las palabras que quizás resumirían esto son trascendencia, importancia, lealtad. Pero no era cosa de resumir, sino de concretar. En mi día a día busco las pequeñas acciones que se esconden tras las grandes palabras.

Cuanto más cerca está una persona, más apoyada quiero sentirme, y viceversa. Si siento que lo que hago tiene relevancia para alguien cercano, se acerca aún más.

Estas son algunas de mis ideas sobre el apoyo. Como lo recibo, procuro darlo a aquellos que me importan. Al menos hasta que entiendo que la clase de apoyo que yo doy no es entendido como tal, y entonces quizás cambie a una forma de actuar menos significativa para mí, pero más significativa para el otro.

Aunque, francamente, cada vez paso más de sucedáneos :)

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+++ A veces, el darle la vuelta al objeto que sostienes entre las manos te permite darte cuenta de lo que es.

A veces maldices al perro que se comió tus billetes de avión, para después enterarte por la prensa de que la intensidad del aterrizaje se midió en número de fallecidos. Y sin embargo, te sientes desgraciado, cuando precisamente ese es el día (y ese es el perro, sea cual sea su carácter) en que la fortuna ha llamado a tu puerta.

Por feo que fuera, ese perro ha sido tu buena suerte. Gracias también por ello.

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Obsesionada.

Julio 27, 2007

+++ El médico pregunta “¿Dónde le duele? ” y tú contestas “Las encías, doctor, son las encías”. Y, como no dejan de dolerte, es lo que cuentas cada vez que te lo pregunta.

+++ “Estás obsesionada, y no soy el único que lo piensa. Xxxxxxxx también.”

Cuando te hacen una pregunta y la respondes, y obtienes otra vez un informe de obsesión, entonces está claro lo que tienes que hacer :)

El Gradiente Educativo

Julio 26, 2007

+++ O como viajar en el tiempo desde el siglo XXI hasta el XVII en sólo 16 años, utilizando como vehículo el sistema escolar.

+++ Porque a estas alturas, no esperamos lo mismo de un hombre que de una mujer. Y no me refiero a la menstruación.

Vacaciones

Julio 20, 2007

+++ El verano ha traído consigo la esperada decelaración de mi ritmo de trabajo. Flecos por cortar siempre quedan pendientes, pero no urgen. El resto de las facetas de mi vida siguen siendo un poco estresantes, pero eso se debe a que aun no he dado con la clave para organizarme bien. En ello estoy.

Lo que más me apetecía era quedarme en Madrid , sazonando un verano suave y relativamente fresco con un par de escapadas a otros lugares. Y esto es lo que he hecho hasta ahora.

+++ Granada. Imperator y yo bajamos unos días a su patria chica, como cada verano. Yo no había pasado por allí desde Navidades, así que tenía bastantes ganas de volver a ver lugares y personas. El DVD portátil, una vez más, la clave para hacer más agradable el viaje en autobús.

Es curioso. Este es el viaje a Granada en el que Imperator y yo hemos pasado más tiempo cada uno por nuestro lado. Muchas personas con las que hablar, muchos amigos a los que ver…. Y sin embargo creo que es la estancia en Granada en la que tengo una mejor sensación de haber compartido buenas experiencias con él. Paseamos por la Alhambra (una vieja demanda mía, pues no la habíamos visitado nunca como pareja), conocí el Parque Federico García Lorca (no sólo hermosa, sino inteligentemente diseñado), compramos ropa (me aburre comprar ropa en cualquier localización, pero en Granada es mucho más barata que en Madrid), tomamos tapas, conversamos…

Ha sido un viaje muy instructivo para mí en muchos aspectos, y he disfrutado conociendo los matices de la hospitalidad local. A veces te hace falta que pase el tiempo y aparezcan las situaciones de crisis para saber qué lugar ocupas en el corazón de las personas que se han alojado en tu casa, con las que has compartido el desayuno y que han dormido en tu sofá-cama. Este viaje, sin duda, ha dado un mayor significado a acontecimientos pasados, y estoy segura de que también se lo dará a los futuros.

Imperator y yo volveremos a Granada en unos días. Queremos ir al Museo de la Ciencia (lo visitamos el año pasado, pero merece la pena repetir) y bajar a bucear a La Herradura. Será la primera vez que vayamos los dos solos a hacer burbujas, y me apetece mucho.

El mayor inconveniente es no tener coche para desplazarnos. Por una parte, el viaje en autobús es más cómodo que si hay que conducir, pero también hace que bajar al mar sea algo mucho más tedioso. Los autobuses de línea suelen parar en todos los pueblos de la línea, originales ellos, así que el trayecto ocupa dos horas. Bueno, ya haremos planes más concretos.

También habrá que pensar en algo especial para el cumpleaños de Imperator, que cae en esos días. Pero estoy segura de que se nos ocurrirá algo. En uno de los locales donde paramos encontré una guía de programación de eventos en locales de la ciudad la mar de maja. La pena es que la página web asociada no funciona aún, pero espero que lo haga pronto.

+++ Málaga. Unos días más tarde, mientras Imperator disfrutaba de sus vacaciones ideales en Barcelona, Athair y yo nos dimos una escapadita a Málaga en busca casi, casi del modelo contrario de diversión.

Y es que adoro a mis amigos y conocidos, pero lo que necesitaban mis sesos era la encantadora sensación de despertarte cada mañana sabiendo que no tienes más compromiso que hacer lo que te venga en gana cada momento. Y que eso puede ser perfectamente dejarte rodar hasta el césped y charlar o leer o dormir un poco más. Esa clase de plan en solitario es estupendo. Si lo compartes con una persona maravillosa, mucho mejor.

Durante cinco días tomamos el sol, nos bañamos en la piscina y en la playa, paseamos, cocinamos (existen más tipos de curry de los que probamos, pero no teníamos días suficientes), comimos (demasiada comida, compramos demasiada comida), vimos películas (programa especial “Vivan los 80: de Hechizo de Luna a Calles de Fuego) en la tele (insisto en que el DVD portátil es el invento del siglo) y series (Dresden Files, muy entretenida), tuvimos laaaargas conversaciones, hicimos mil cosas más… y nos comportamos como misántropos totales, huyendo de todo contacto social superior a decir “me ponga dos Magnum dobles”.

Y menos mal que no íbamos con el propósito de hacer amistades, porque al propio Cifra le hubiera dado problemas. La panoplia de idiomas y pieles rojas que cabe esperar en la costa malagueña…

Las vacaciones que necesitaba para descansar de las vacaciones que necesitaba para descansar, en resumen. Y me han sentado increíblemente bien.

+++ Ya de vuelta en Madrid, me esperaba algo de trabajo pendiente. Una tarea inacabada a la que había dedicado horas y horas antes de marcharme, con escaso éxito. En sólo un día le di un par de vueltas y…¡voilá! Una programación de curso tan buena que me han sugerido la publicación. Lo que hace tener las meninges hidratadas…

Y charlar más, poder dedicarle un poquito de tiempo a personas a las que echo de menos, tener amigos de visita (¡mil gracias, Almuric y Bactering, a ver cuándo repetís!) tener días malos, tener días buenos, ver como mi programación para estos meses salta por la ventana… y otra vez no parar quieta.

Necesito vacaciones :)

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El Celuloide Oculto

Julio 20, 2007

+++ Este largometraje documental se estrenó en 1995 en la Bienal de Venecia. Supongo que las primeras referencias de su existencia me llegaron con ocasión del festival de cine, pero nunca había tenido la oportunidad de echarle la vista encima hasta este año.

Una vez más, lo que la distribución en España no da (no está disponible para nuestra zona de DVD), Emule lo ofrece. Conseguí bajar la película hace un par de meses, y desde entonces la he visto varias veces.

El Celuloide Oculto (The Celluloid Closet-1995) recorre la historia del cine desde sus inicios analizando el tratamiento que ha recibido la homosexualidad en las pantallas. Se acompaña de testimonios de actores y actrices que han interpretado a personajes homosexuales (como Tom Hanks o Whoopy Goldberg), guionistas y directores de diversas épocas y orientaciones.

Por supuesto, el Código Hays tiene su capítulo reservado, así como la Liga de la Decencia y otros intentos de censura. Lo más interesante, sin embargo, no es para mí cómo se realizaron intentos de impedir la simple mención de la homosexualidad en pantalla.

Ni siquiera las divertidas y a menudo exitosas maniobras para saltarse el código mediante rodeos sutiles (a veces con éxito, a veces sin él, como ocurrió con el famoso diálogo entre Tony Curtis y Lawrence Olivier acerca de ostras y caracoles en “Espartaco”).

Lo más interesante es el “hambre” con el que gays y lesbianas, hoy guionistas y directores, declaran haber devorado cualquier mención a su condición sexual en pantalla. Cualquier referencia lateral de una posible “sexualidad alternativa” en un personaje de reparto provocaba aluviones de llamadas entre la comunidad gay, “no te lo pierdas…”.

La necesidad de visibilidad hace que muchos de ellos prefirieran una alusión cinematográfica negativa que presente a los homosexuales como “locas”, “depravados”, “enfermos”, “mariquitas” antes que ninguna en absoluto. Aquello tenía su coste, por supuesto. Durante mucho tiempo, las únicas apariciones toleradas de travestidos, gays y lesbianas eran en forma de personajes criminales que eran abatidos a tiros, o dolientes y tristes almas suicidas que, incapaces de tolerar su deformidad, ponían fin a su propia vida al final de la película.

“Yo pensaba que mi destino era ser perpetuamente infeliz, porque eso era lo que veía en el cine, y no había ningún otro sitio de donde obtener una referencia”. Frases como estas ilustran el impacto que sobre nosotros tiene la narrativa televisiva, literaria o en la gran pantalla.

Mi favorita, sin embargo, es esta: “El cine nos enseña qué es un hombre y qué es una mujer”.

Y ay de ti como no te ajustes bien al modelo, porque no sólo otros tendrán problemas para reconocerte como tal, sino que puede que ni siquiera tú lo hagas. El Celuloide Oculto es una buena película para recordar lo difícil que es ser gay.

Pero es también una buena película para recordar lo difícl que es pertenecer a cualquier minoría. Lo difícil que es a veces escapar de los modelos culturales impuestos.

Y también lo difícil que es enterarse de las cosas cuando uno es Charlton Heston. En uno de los momentos más glorioso de la película, Gore Vidal habla del rodaje de Ben-Hur.

William Wyler, el director, y Gore Vidal, guionista, andaban dándole vueltas a cómo meter más contenido en Ben-Hur. Tres horas de rodaje sobre la única base de un judío muy cabreado con un romano no parecía sostenerse bien.

Gore Vidal sugirió:

“I said well, look, let me try something. Let’s say that these two guys, when they were 15 or 16 when they last saw each other, they had been lovers and now they’re meeting again and the Roman wants to start it up. Masala, played by Stephen Boyd, wants to start it up with Ben Hur, played by Charlton Heston, heaven knows why but he does.”

(“Yo dije. bien, mira, déjame intentar algo. Digamos que estos dos tipos, que tenían 15 o 16 años cuando se vieron por última vez, habían sido amantes, y ahora que se vuelven a ver el romano quiere empezar con ello otra vez. Masala, interpretado por Stephen Boyd, quiere volver a empezar con Ben-Hur, interpretado por Charlton Heston, sabe el cielo por qué, pero eso es lo que quiere”)

William Wyler refunfuñó: “Pero no puede ser, esta película lleva el subtítulo de Una historia sobre Cristo… En fin , es lo mejor que tenemos hasta ahora. Habla con Stephen Boyd (Masala) y cuéntale el tema… pero no le digáis nada a Chuck (Charlton Heston). Él no podría con esto…”

Ay, ben Hur, cuánto he echado de menos tus b�ceps... Como consecuencia, así se rodó la película. Con todo el equipo conociendo de qué iba el tema, Masala comiéndose con los ojos a Ben-Hur, y Charlton Heston en el guindo, criaturica…

La película tiene un buen abanico de historias tan interesantes (aunque no tan divertidas) acerca de cómo se ha trabajado en Hollywood este tema (con alguna mención de pasada al cine británico). Merece la pena verlo para recordar lo cerca que estamos aun de los tiempos en que no podía ni pronunciarse la palabra “homosexual” en la pantalla. Merece la pena para entender mejor que acabamos de llegar a las puertas de una cultura más abierta, donde quepan todos los modos de vida compatibles con los Derechos Humanos.

Y que, por mucho troglodita que quede por ahí (la mayoría residiendo como inquilinos secretos en nuestros propios cerebros) el “vive y deja vivir” se abre paso.

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8 cosas

Julio 17, 2007

+++ Se me acumulan los borradores. Normalmente me gustan este tipo de memes, pero ahora no me apetec mucho. Como es Imperator quien me lo pasa, haré el esfuerzo.

Reglas:

 

  • A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas.
  • B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog y junto con las reglas del juego.
  • C. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.

1. Adoro el curry y el regaliz. Y aun está por inventarse una clase de queso que no me guste, aunque el genio que tuvo la idea de fabricar Tranchettes se acercó bastante.

2. Cuando tenía cinco años, tenía una compañera de clase con una mano ortopédica. Fijaos si yo sabría poco del mundo que pensaba que su mano era así, de plástico. Otros niños se burlaban de ella en el recreo. Yo intentaba atraparlos para sacudirles, en un alarde de diplomacia infantil. Como consecuencia, se metían aun más con ella porque les divertía que intentara atraparlos. Y ese es el primer ejemplo que recuerdo de cómo las buenas intenciones de salón y la cortedad de miras empeoran el mundo.

3. Sé que se puede estar enamorada de dos personas a la vez. A mí me pasa.

4. De pequeña, pasaba las horas tontas haciendo muecas ante el espejo. También colocaba un espejo frente a otro e intentaba averiguar qué había al final del largo pasillo que formaban los reflejos sucesivos. Aún no lo he averiguado.

5. No me gusta ducharme. Creo que padezco de la impronta negativa que unos cuantos años de pasar un frío glacial en el cuarto de baño dejaron sobre mí. Me meto en la ducha casi todos los días por pura conciencia social, pero si no voy a ver a nadie en todo el día a lo mejor me la salto. No más de un día, dos ya no me hace gracia.

Sin embargo, no tengo problemas en lavarme a la antigua, con jabón, esponja y palangana. Eso nunca me ha dado pereza, aunque sólo me ha tocado hacerlo en situaciones contadas.

6. Nunca he creído en los Reyes Magos ni en Papá Noel. Y mira que lo intenté. Por supuesto, guardé silencio acerca de mi falta de fe todo el tiempo que pude, convencida de que los regalos disminuirían una vez se destapara el pastel. Acerté.

7. No creo que los humanos seamos la especie elegida. No creo que seamos más importantes que los virus o el moho del pan. En distancias cortas y situaciones de urgencia, antepongo la vida de los míos a la de los miembros de otra especie, igual que le tiraría antes un salvavidas a mi madre que a un desconocido en caso de riada. Pero no creo que deba planificarse en base a esa idea de que valemos más.

Si tengo que hacer alguna clase de catalogación de las especies, será por su capacidad de sentir dolor. Los humanos en eso sí somos especialmente vulnerables, y debemos cuidarnos mucho más que el moho del pan. Ya nos vale que seamos unos hijos de puta con los primates, que tienen casi tanta capacidad de sufrimiento como nosotros. En fin.

8. No me duele la cabeza. Lo más parecido que he tenido a un dolor de cabeza ha sido una ráfaga que me ha pasado de largo en 15 segundos.

Como esto ya ha rulado lo bastante como para que estemos todos pringados, voy a repetir a algunos que ya han sido nombrados, sólo para insistirles. Como Athair, Hari Seldon y Athe. Y añado a Wulf, a Jueves Addams , a Cortical Thread (aunque quizás prefiera contestar en los comentarios en vez de en su blog) a Ibn Sina y a Crubi.

Historia de una nevera

Julio 10, 2007

+++ Mal. Si una nevera tiene historia, mal. Los electrodomésticos no deberían tener más biografía que su fecha de compra y retirada. Alguna mudanza como mucho.

Mi nevera, por el contrario, ya ha conocido al menos dos técnicos. Con el segundo mantuvo un apasionado intercambio de piezas ayer, pero en lugar de recuperar su funcionamiento normal, se ha lanzado a la tórrida piscina de la temperatura ambiente.

Shakesfridge in love

¿Se habrá enamorado del técnico? ¿Será su forma de conseguir ser algo más que una pieza del mobiliario en nuestros corazones? ¿Querrá llamar la atención porque le dedicamos poco tiempo de calidad?

+++ Como las neveras, a veces las personas no tenemos una entidad propia en la vida de los otros, sino que somos sólo una pieza del paisaje. “Los amigos de mis amigos son mis amigos” es una de esas falacias comunes, porque mi censo mental de población humana está llena de gente “real” y “gente que es real, pero menos”. A veces, percibo muy bien en qué categoría estoy en el censo de otros, y en otras ocasiones me equivoco.

Y ahora, los prólogos. Que esta vez lo voy a hacer bien.

Como prudente pero inútilmente intenta Maiko en su última entrada (no leo el blog a menudo, pero ese post me parece muy agudo, aunque me identifico más con la perspectiva que con la conclusión), pero sin duda ninguna sobre mi intención, establezco una advertencia previa:

“Cualquier valoración vertida en este espacio sobre comportamiento o actitud de persona, ideología, tipo sociológico o personaje alguno no implica más que un ejercicio intelectual, cuyas consecuencias en mi universo personal son de índole privada y carente de exigencias de que sean compartidas por nadie. Otrosí desaconsejo extraer segundas lecturas no explicitadas acerca del respeto a los derechos fundamentales de cualquiera, empezando por el derecho fundamental de la discrepancia. La discrepancia y el acuerdo son ambos bienvenidos, aunque me suelen parecer más acertadas las líneas argumentativas más cercanas a mi propia posición. Esta bienvenida implica reciprocidad, y frecuentemente expresaré a mi vez acuerdo y discrepancia, lo que espero que no moleste demasiado.

En cuanto al estilo de escritura, adelanto que ha sido calificado anteriormente de “agresivo” por personas nada tibias por lo general con su propia expresividad, así que avisados quedan. “

Otra forma de decir lo mismo: “el que yo diga que algo no me mola no implica sentenciar a nadie a nada, que eso es lo bueno de los países con Constitución. Por supuesto cualquiera de vosotros puede decir que mi idea es un churro. Y no me lo voy a tomar a mal. Me parecerá una pena si alguien se toma a mal que yo le diga que lo que es un churro es su idea. Vamos, dialéctica y tal, pero que aquí no nos estamos jugando los dineros y vamos procurar no enfadarnos, y además vamos a intentar el más difícil todavía y vamos a conseguirlo sin necesidad de cogérnosla con un papel de fumar cada vez que pongamos un dedo en el teclado.”

Ha vuelto a pasar. Las advertencias se comen tanto espacio, que no dejan sitio para seguir hablando de nada. Bueno, pues seguiré en otro post.

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Pereza

Julio 4, 2007

 +++ Empecemos otra vez.

Algo ha sucedido en mi vida. Ha venido afectado por lo que otras personas han hecho, y a su vez ha tenido consecuencias sobre otros. A veces esa relación entre afectantes y afectados ha sido biyectiva, a veces no.

Ha sido grave. Por grave debe entenderse no necesariamente malo, sino con repercusiones importantes en mi vida y en mi concepción del mundo.
Mientras estaba ocurriendo, no hablé de ello con nadie, fuera de quien estaba directamente implicado. Escribí sobre las consecuencias más abstractas. Punto.

Después hablé con un amigo. Lo cierto es que lo hice porque se interesó por mi bienestar en un momento (raro) en el que mi introversión era algo menor. Así, el me conoció mejor, y me dio la oportunidad de conocerle mejor a él. En lugar de alguien que me caía bien, se convirtió en una persona extraordinariamente cercana, en un amigo muy próximo y en alguien en quien confío plenamente y a quien quiero muchísimo.

Qué buena suerte la mía.

Después hablé con un amigo de otro círculo distinto, y fue estupendo poder charlar del tema con tranquilidad con una persona que simplemente escuchaba y se interesaba por mi bienestar, sin entrar a hacer valoraciones, defensas o ataques a nadie.

Y luego no hablé con nadie más. No me gusta contarte cosas desagradables de gente con la que tú tienes buenas relaciones. Sobre todo cuando yo no he tomado aún una determinación sobre el tema.

Después hablé con dos personas que habían sido previamente informadas por otro lado, y que querían saber lo que yo tenía que decir al respecto. Con una de ellas la conversación fue interesante, como siempre. Con otra fue bastante más que eso, y esa es otra buena noticia.

Ahora que tengo las cosas más claras, podría contarle lo ocurrido a más gente del círculo. Pero me da una terrible pereza. Porque, como ya he dicho y sin que sea sorpresa ninguna, se me han adelantado. Es más o menos popular una cierta versión de los hechos que me flipa, y de la que curiosamente faltan algunos detalles muy divertidos por conocerse.

Qué pereza ir a buscar uno por uno, y explicar “te voy a dar mi versión de esto”. ¿Para qué? ¿Realmente es tan interesante? Si piensan que pueden ayudar, ya asomarán la cabeza y preguntarán“¿Estás bien?”. Si quieren saber mi punto de vista de las cosas antes de formarse una opinión, ya se acercarán y pedirán “Quiero oírlo de ti”.
Así ha sido antes, y me figuro que así seguirá ocurriendo.

Entre quienes no lo hacen , están los que no piensan meterse en camisas de once varas y no van a entrar a valorar nada que pueda obligarles a cambiar sus relaciones, conmigo o con quien sea.

CulebrónTambién hay quien no tiene ningún interés en tener más información, pues se toman este tipo de sucesos como un culebrón o un partido de fútbol. Como decía aquel hincha del Zaragoza que nos contaba Gorpik, “aquí no se viene a ser objetivo”. Soy, somos material literario, y nada más. Hoy puedes degollar a tu tía Jacinta, mañana puedes donar tu fortuna a los pobres. Tu superficial relación con ellos nunca correrá el riesgo de desaparecer o convertirse en algo más profundo. “Vengan esas cervezas”.

Y luego están los que me quieren y/o a quienes intereso. Que pase lo que pase, caminan a mi lado. Que condenarán mi comportamiento si piensan que es perverso, y me lo harán saber. Que me animarán si creen que voy por el buen camino. Que aunque tal como seamos en este momento no les gustemos , están de acuerdo, sin embargo, con nosotros.”

Salvo algún sorprendente ejemplo, no creo que ni siquiera ellos entiendan de lo que hablo, y mucho menos que me crean cuando digo cómo y por qué me siento como me siento.

Pero no hace falta, en realidad. Soy una mujer bastante feliz en este momento. Me basta con poca complicidad. No necesito tener un punto de vista popular. Ni siquiera entre las personas que para mí son importantes.

Convaleciente en algunos aspectos, pero feliz. Mis decisiones (o mi falta de ellas) me han llevado a lugares difíciles, pero allí he encontrado maravillas ocultas. Como en el pasado, me toca no lamentar nada de lo ocurrido, sino dar las gracias por el balance global. Qué cosas.

Tideland

Y ahora estaré mucho más dispuesta a hablar de lo que me ha ocurrido y de como me siento, porque no me sentiré una cuentapenas que va contándole su triste desgracia a quien se deje dar la tabarra. Y además liquidaré el tema rapidito, años de historia en veinte minutos lo más, y podremos hablar de otras cosas más interesantes. Por ejemplo, de por qué me siento tan afortunada. O de por qué ir a ver Tideland no está claro que sea una buena o una mala decisión.

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